07 Jul Entrevista con Roberto Moreno, Presidente de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG)
Ha liderado la Universidad del Valle de Guatemala por más de dos décadas, posicionándola como una de las instituciones más reconocidas de Centroamérica. ¿Cuáles son sus prioridades para la próxima etapa de crecimiento y proyección internacional de la UVG?
En efecto, desde su fundación en 1966, la universidad ha buscado transformar vidas a través de la educación, la ciencia y la tecnología. Hemos establecido una hoja de ruta para integrar y fortalecer un ecosistema de innovación y emprendimiento en el que la academia pueda trabajar de manera coordinada con los demás sectores del país: el sector privado, el gobierno, las agencias de cooperación internacional y otros actores relevantes. El objetivo es que esta integración genere un impacto real en el crecimiento económico y el desarrollo integral de Guatemala.
La educación superior en Guatemala ha evolucionado significativamente en los últimos años. ¿Cómo evalúa el estado actual del sector y dónde ve las principales oportunidades de mejora e impacto?
Bueno, hay varios aspectos que vale la pena mencionar. En primer lugar, somos muy afortunados de contar con un bono demográfico, ya que un alto porcentaje de nuestra población tiene menos de 35 años, lo que representa un enorme potencial para el país. Sin embargo, la cobertura educativa sigue siendo muy limitada en cuanto al número de personas que pueden acceder a la educación terciaria. Esto crea cierta urgencia para aprovechar ese bono demográfico, porque si los jóvenes no pueden desarrollar su potencial, esa oportunidad no se traducirá en realidad y podría incluso convertirse en una especie de bomba de tiempo. Por lo tanto, aún queda un esfuerzo significativo que nosotros, como sector, debemos seguir realizando para ampliar la cobertura educativa y garantizar que más jóvenes guatemaltecos tengan acceso a una educación superior de alta calidad.
Esto nos lleva al segundo aspecto, que es la calidad de la educación. Guatemala enfrenta un desafío importante en esta área. Muchos jóvenes que se gradúan de la educación secundaria aún requieren refuerzo académico adicional, por lo que debemos avanzar simultáneamente en dos frentes: ampliar el acceso y mejorar la calidad educativa. Al mismo tiempo, para capitalizar plenamente este bono demográfico y cerrar las brechas de talento existentes, es necesario identificar las habilidades y competencias que demandan los distintos sectores productivos del país. Esto incluye áreas como el sector agroalimentario, los servicios y otros sectores con alto potencial de crecimiento, así como las oportunidades vinculadas a la inversión extranjera.
Debemos comprender qué tipo de talento necesita Guatemala y hacer un esfuerzo colectivo —no solo desde la Universidad del Valle de Guatemala, sino desde todo el sistema educativo— para formar a más jóvenes, hacerlo con los estándares de calidad necesarios y enfocarnos en las áreas y competencias esenciales para impulsar el crecimiento económico y el desarrollo del país.
La UVG es reconocida por su enfoque en STEM, la innovación y el aprendizaje interdisciplinario, y es también la única universidad guatemalteca incluida en el QS World University Rankings 2026. ¿Qué distingue académicamente a la UVG dentro de la región?
Ante todo, es nuestro origen. Cuando se fundó la universidad, se hizo un esfuerzo consciente por contribuir al desarrollo de la región a través de la ciencia y la tecnología, y ese propósito sigue plenamente vigente en la institución hoy en día. Para no solo fortalecer este ecosistema de innovación y emprendimiento, sino también garantizar la transferencia tecnológica y contribuir a la solución de los desafíos del país, la universidad ha establecido una hoja de ruta que preserva su identidad central y su base en ciencia y tecnología. Al mismo tiempo, hemos buscado ampliar y complementar esa base con otras disciplinas que ayuden a hacer realidad la transferencia tecnológica y la aplicación de la ciencia y la tecnología al servicio de la sociedad.
Esto ha dado como resultado un modelo educativo más integral dentro de la universidad. Por un lado, existe un enfoque transversal en ciencia y tecnología; por otro, se ha realizado un esfuerzo significativo en áreas como el diseño y la creatividad para garantizar que la transferencia tecnológica responda efectivamente a las necesidades de los usuarios y fomente la innovación en el diseño de productos y otras soluciones.
Asimismo, la universidad ha trabajado durante muchos años en los campos de los negocios y la gestión, y hemos construido una sólida escuela de negocios que complementa esta visión holística. Esto nos permite garantizar que las soluciones, prototipos y procesos de transferencia tecnológica que desarrollamos no solo sean innovadores, sino también viables y sostenibles a mediano y largo plazo.
Uno de los temas que interesa a muchos países es cómo abordar los desafíos de conectividad en territorios con zonas remotas, donde muchas personas no pueden acceder fácilmente a los servicios digitales ni conectarse de manera regular. ¿Existe algún método o estrategia que pueda ayudar a reducir o superar la brecha tecnológica y digital que aún persiste en algunas regiones?
Sí, hay varios aspectos que vale la pena destacar. Uno de los beneficios que surgió de la pandemia —por paradójico que pueda sonar— fue que aceleró muchos de los procesos híbridos y virtuales que antes abordábamos con cierto grado de vacilación o preocupación. La situación nos obligó a adaptarnos y, en cierta medida, a dar el salto.
En la Universidad del Valle de Guatemala, considerando la necesidad de que miles de jóvenes tengan acceso a una educación superior de alta calidad, estamos a solo un mes de lanzar un nuevo programa llamado AVE: Aprendizaje Virtual para la Excelencia. A través de esta iniciativa, ofreceremos programas de licenciatura completamente virtuales y asíncronos. Esto significa que un joven o un adulto podrá cursar sus estudios en el horario que mejor se adapte a sus necesidades, manteniendo los mismos estándares de calidad académica que caracterizan a la universidad.
Lo que buscamos es responder a una realidad de nuestro país: hay miles de personas que se graduaron de la preparatoria pero no pudieron acceder a la educación superior debido a barreras familiares, económicas o tecnológicas. Hoy, a los 25, 30 o 40 años, estas personas tendrán la oportunidad de acceder a una educación universitaria de alta calidad con la flexibilidad que requieren sus circunstancias personales y profesionales.
La relación entre Guatemala y, en particular, Miami es muy estrecha, en gran parte gracias a la diáspora guatemalteca. ¿Qué tipos de colaboraciones, convenios o programas de intercambio estudiantil desarrollan con instituciones de Florida, especialmente en Miami, o con otros países de las Américas en general?
La universidad cuenta con un programa muy importante llamado UVG Global, cuyo objetivo es fortalecer las alianzas con universidades de todo el mundo. Actualmente tenemos programas activos con instituciones en Estados Unidos, Canadá y América Latina —tanto en Centroamérica como en Sudamérica—, así como colaboraciones con Europa y Asia en una variedad de campos.
Para la universidad, esta cooperación internacional es fundamental por varias razones. Primero, porque una de las mejores formas de garantizar la excelencia en los programas de enseñanza e investigación es establecer vínculos con instituciones que cumplan estándares internacionales. Además, cada vez es más importante promover iniciativas multidisciplinarias y globales que permitan a los estudiantes desarrollar una visión y perspectiva más amplia del mundo, que luego puedan aplicar para resolver los desafíos de Guatemala y también para contribuir como agentes de cambio en otras regiones. Existen diversos programas de colaboración, incluidos intercambios de docentes que permiten a los profesores moverse entre universidades, así como programas de intercambio estudiantil. Estos son especialmente valiosos porque la experiencia de pasar un semestre en otro país representa no solo un crecimiento académico, sino también un desarrollo personal, que brinda una comprensión más integral del entorno global.
En Estados Unidos, la universidad mantiene cooperación con numerosas instituciones y actualmente tiene programas activos con aproximadamente 20 universidades. Algunas de estas colaboraciones se centran en innovación y emprendimiento, como nuestro trabajo con el MIT para aprender de su ecosistema de innovación y adaptarlo al contexto guatemalteco. También hay programas de intercambio y proyectos conjuntos, incluido un importante programa arqueológico en Petén realizado en alianza con la Universidad de Tulane. Asimismo, en el marco del programa AVE, la universidad ha trabajado con instituciones como Arizona State University para aprender de experiencias exitosas en educación virtual. También se han desarrollado iniciativas con Florida International University, centradas en oportunidades de intercambio estudiantil.
La universidad busca continuamente identificar personas comprometidas con los procesos de internacionalización e intercambio. La experiencia ha demostrado que cuando hay líderes apasionados por la cooperación académica en ambas instituciones, las alianzas tienden a convertirse en casos de éxito. Por esta razón, la universidad continúa promoviendo estas iniciativas, convencida de que una perspectiva global es cada vez más necesaria en un mundo interconectado. Hoy, los egresados de la Universidad del Valle de Guatemala se encuentran en 36 países, una cifra que probablemente continuará creciendo. La oportunidad de que profesionales formados en áreas como la ciencia y la tecnología, las ciencias sociales o la educación colaboren con actores de distintas partes del mundo representa una oportunidad enormemente valiosa.
Uno de los ejemplos más destacados de esta internacionalización fue el lanzamiento del primer satélite guatemalteco al espacio, el Quetzal-1, durante la pandemia. En este proyecto participaron cerca de 100 personas de la universidad y fue posible gracias a alianzas con instituciones como la Universidad de Colorado, la NASA, la Agencia Espacial Alemana, la Agencia Espacial Japonesa y la Oficina de Naciones Unidas para los Asuntos del Espacio Exterior. Sin estas colaboraciones internacionales, un logro de esta magnitud no habría sido posible. Además, es particularmente significativo que la edad promedio de las aproximadamente 100 personas que participaron en el proyecto fuera de 21 años, lo que refleja claramente el potencial del bono demográfico de Guatemala. Desde entonces, la universidad también ha participado en cuatro misiones espaciales adicionales, nuevamente en colaboración con universidades de Europa y Estados Unidos.
La internacionalización no solo nos permite adquirir nuevos conocimientos, sino también reafirmar nuestros propios valores al verlos en un contexto global. El aprendizaje mutuo que emerge de estos intercambios es sumamente valioso. En el caso específico de Florida, además de compartir importantes vínculos históricos y culturales, el bilingüismo crea oportunidades adicionales para la colaboración académica y profesional.
¿Participan también en programas internacionales como Erasmus para promover la movilidad académica hacia Europa?
En los últimos años, la participación de la universidad en programas de cooperación con Europa también ha crecido significativamente. La institución ha participado en iniciativas como Erasmus y ha desarrollado una extensa colaboración con el Servicio Alemán de Intercambio Académico a través de diversos programas de intercambio. Estas alianzas han permitido a la universidad trabajar no solo con universidades alemanas, sino también con instituciones españolas a través de una variedad de programas de cooperación académica. Asimismo, la universidad ha fortalecido sus vínculos con universidades de Italia y otros países europeos. En general, la puerta hacia Europa se ha abierto cada vez más para la universidad, impulsada tanto por el creciente interés de Europa en América Latina como por las oportunidades de intercambio académico, investigación y colaboración internacional que han surgido en los últimos años.
Hoy en día, la tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial están transformando prácticamente todos los sectores. ¿Cómo está incorporando la universidad la inteligencia artificial y la digitalización en sus procesos académicos y administrativos, y cómo promueve y regula estas herramientas entre los estudiantes?
Hace aproximadamente tres años, decidimos adoptar la inteligencia artificial y reconocer que es un campo que avanza a un ritmo extraordinario. Como resultado, emprendimos un proceso muy exhaustivo para identificar la mejor manera de incorporar la inteligencia artificial de forma ética en todas las actividades de la universidad. El año pasado, desarrollamos un proyecto piloto que involucró a aproximadamente 300 personas de diferentes áreas, incluidas la docencia, la investigación y la administración, con el objetivo de explorar cómo adoptar las principales herramientas de inteligencia artificial. Sin duda, el mayor desafío se encuentra en el ámbito de la enseñanza: cómo utilizar estas herramientas de manera ética al mismo tiempo que se fomenta el pensamiento crítico y los resultados de aprendizaje que esperamos de nuestros estudiantes.
Este año, nos convertimos en la primera universidad con el 100% de inteligencia artificial integrada. Esto significa que todos nuestros estudiantes, en los tres campus de la universidad, tienen acceso a las principales herramientas de inteligencia artificial para apoyar sus actividades académicas y de investigación. Al mismo tiempo, hemos llevado a cabo un extenso proceso de capacitación y desarrollo docente para maximizar el uso efectivo de estas tecnologías. También estamos desarrollando una variedad de iniciativas de innovación para identificar cómo la IA puede mejorar los procesos administrativos. Por ejemplo, estamos explorando su aplicación en áreas como los registros académicos y las admisiones, con el objetivo de brindar un mejor servicio a los estudiantes.
En el campo de la investigación, también estamos evaluando diferentes formas de integrar estas herramientas para fortalecer el trabajo académico. En definitiva, este ha sido un proceso de aprendizaje muy enriquecedor para la institución. Al mismo tiempo, continuamos aprendiendo de otras organizaciones y universidades que también están explorando cómo optimizar el uso de las tendencias tecnológicas emergentes y la inteligencia artificial.
¿Qué mensaje le gustaría compartir con los estudiantes e instituciones de Estados Unidos que están interesados en colaborar con la UVG o en estudiar en Guatemala?
Guatemala es un país extraordinario, con una enorme diversidad natural y cultural. La Universidad del Valle de Guatemala tiene una comunidad bilingüe y bicultural, y ofrece programas académicos en áreas como las ciencias puras, la ingeniería, las ciencias sociales, la educación, el diseño y la creatividad, así como los negocios.
Para docentes y estudiantes de Estados Unidos, y en particular de Florida, existen numerosas oportunidades para relacionarse tanto con el país como con la universidad. Guatemala tiene un enorme potencial y ofrece la oportunidad de participar en proyectos muy relevantes e impactantes. Actualmente estamos trabajando en el desarrollo del segundo satélite de Guatemala, por lo que los estudiantes e investigadores internacionales podrían incluso formar parte del proyecto Quetzal-2. Asimismo, estamos avanzando en el proyecto Gran Jaguar, el primer nanochip desarrollado íntegramente en Guatemala. Del mismo modo, quienes nos visiten tendrán la oportunidad de involucrarse en iniciativas muy ambiciosas en áreas como el medio ambiente, la salud, la tecnología y las ciencias sociales. Guatemala ofrece un entorno ideal para el intercambio académico, la investigación y la innovación, y todos son bienvenidos a participar en estos esfuerzos.
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