Entrevista al Harris Whitbeck, Director General, Guatemala Tourism Board (INGUAT)

Entrevista al Harris Whitbeck, Director General, Guatemala Tourism Board (INGUAT)

 

El sector turístico de Guatemala ha mostrado un impulso notable desde 2019, recibiendo a más de tres millones de visitantes en 2024, un aumento del 15% respecto a 2023. El empleo en turismo también ha crecido, con más de 541.000 guatemaltecos trabajando en el sector en 2024, un 33% más que antes de la pandemia. ¿Cuáles son las fuerzas impulsoras detrás de este aumento en el número de visitantes y cómo está influyendo el turismo en la perspectiva económica más amplia de Guatemala?

Guatemala no siempre ha comunicado muy bien sobre lo que es como destino y el potencial que ofrece. Cuando asumimos esta administración encontramos con un lienzo en blanco a nivel de narrativa sobre países a nivel internacional. Eso representó una gran oportunidad, y empezamos a trabajar para determinar cuáles eran los ejes de comunicación estratégica que íbamos a impulsar, a fin de atraer al tipo de visitantes que queríamos atraer. Nos enfocamos en la producción de artesanías y textiles y en la gastronomía como ejes de comunicación; esos dos ejes hablan de lo que distingue a Guatemala de otros destinos en la región: la autenticidad y una conexión directa con 3.000 años de historia, con una profundidad muy evidente a nivel cultural y con una gran diversidad de culturas que conviven en Guatemala.
We focused on the production of handicrafts and textiles, as well as gastronomy, as our communication pillars, because these two areas highlight what sets Guatemala apart from other destinations in the region: authenticity and a direct connection to 3,000 years of history, with very evident cultural depth and a great diversity of cultures coexisting in Guatemala.

Funcionó: los números lo demuestran. Tuvimos un aumento del 15% en el número de llegadas de visitantes no residentes en el primer año de la gestión. En 2025 llegamos al 10, y la gente que está visitando el país como turista se está interesando por la gastronomía, por el contacto con comunidades de mujeres tejedoras... Estamos participando activamente en ferias de diseño, llevando a grupos de tejedoras guatemaltecas a estas ferias para que cuenten su historia, además de asistir a ferias internacionales de turismo.
La idea es atraer a un visitante que se va a querer quedar más noches en el país y va a gastar más por día. No hablamos del visitante que va a ir a un ‘all inclusive’ a pasar 10 días en la playa, sino alguien que va a querer conectar con la cultura, visitar el país y adentrarse un poco más.
En esencia, es apostarle a la autenticidad de nuestro producto y comunicarla de una manera diferente.

 

La Guía MICHELIN otorgó Llaves MICHELIN a cuatro hoteles en Guatemala en 2025. El país también tuvo sede entre los 50 Mejores Restaurantes de América Latina. ¿Qué medidas ha tomado Guatemala para elevar su experiencia hotelera y qué pueden esperar los viajeros estadounidenses de su visita al “País de la Eterna Primavera”?Estamos diseñando una estrategia de atracción de inversión en infraestructura hotelera; queda claro que hacen falta camas en el país y nos lo dicen los operadores de turismo, los operadores de alta gama, que es uno de los nichos a los cuales estamos apostando. Nos ha venido muy bien que Michelin haya otorgado su llave a algunos hoteles. Estamos gestionando y facilitando conversaciones entre desarrolladores guatemaltecos y marcas de hotelería internacionales. Como hicimos con el tema de aviación, en donde trabajamos con un consultor de aviación en Estados Unidos para que nos ayudara a preparar un country pitch para atraer a líneas aéreas, estamos en el proceso de hacer lo mismo para la atracción de inversión en hotelería.

Guatemala tiene un déficit: faltan hoteles. Las líneas aéreas nos han dicho que les interesa mucho incursionar en nuevos mercados, como el Aeropuerto Internacional de Flores en Petén, pero que claramente necesitan saber que va a haber más hoteles y marcas internacionales. Entonces, es una gran oportunidad. Guatemala —y lo ha dicho el presidente Arévalo— le está apostando al turismo para convertirlo en uno de los principales motores de desarrollo económico del país. Obviamente, estamos buscando ser muy creativos para crear las condiciones que más atraigan a ese tipo de inversión.

En junio de 2024, Guatemala presentó su Estrategia Nacional para la Atracción de Inversión Extranjera Directa, con el turismo como uno de sus sectores prioritarios. Según el Departamento de Estado de EE. UU., la IED estadounidense aumentó un 5.2% interanual en 2024. ¿Qué áreas de la cadena de valor turística guatemalteca presentan mayores oportunidades para la inversión estadounidense y por qué es ahora el momento ideal para involucrarse?
Guatemala está demostrando que es un país estable. Tiene un gobierno estable que está iniciando un proceso de reformas que no se había tocado en décadas. Se está trabajando por mejoras en el sistema de aeropuertos, y aunque esas mejoras no son visibles por ahora, ahí están. ¿Por qué no son visibles? Porque tienen que ver con temas que no lo son para el pasajero: seguridad aeronáutica, temas de infraestructura, temas de seguridad perimetral del aeropuerto. Y lo menciono solo como un ejemplo. Son temas que no se atendieron durante décadas porque venimos de un sistema de gobiernos corruptos —y lo digo abiertamente— y este gobierno está reformando.

Invertir en un país que está reformando, que le apuesta absolutamente a la transparencia, a la probidad, que está empezando a digitalizar los procesos del Estado para que sean más eficientes, que está impulsando una Ley de Competitividad; un país cuyas calificadoras están reconociendo esa estabilidad macroeconómica con sus calificaciones… pues claro que es un destino atractivo para la inversión.

Lo que nos falta hacer —y es en lo que estamos empezando a trabajar— es ese outreach a los inversionistas: contarles la historia de Guatemala y facilitarles las herramientas con data que necesitan para tomar sus decisiones.

Además de esa estabilidad política, destacan los incentivos fiscales, la posición estratégica y el bono demográfico. Usted está muy involucrado con los jóvenes y existe una beca llamada Becas por Nuestro Futuro. ¿Podría hablarnos de estas becas y cómo quiere involucrar a sus jóvenes en el sector turístico de Guatemala?
Becas por Nuestro Futuro es un programa del gobierno central del cual no tengo mayores datos, porque no es mi cartera. Es el Ministerio de Desarrollo el que lo ve, pero puedo decir es que es una señal más de que este Gobierno le está apostando a la población joven, que es mayoritaria, y al futuro.

Está ofreciendo oportunidades que nunca antes se habían ofrecido: oportunidades para que jóvenes viajen al extranjero para sacar estudios universitarios o de posgrado, o que viajen de sus comunidades a las ciudades internas si lo quieren hacer. Es solo un ejemplo de lo mucho que se está haciendo.
Estamos a dos años de la gestión, y el poder mandar a un joven a estudiar al extranjero, es decir, el fruto de esa gestión, no lo va a ver este Gobierno, pero no importa, tenemos que empezar, sembrar los cimientos del desarrollo de un país sostenible, moderno, transparente, eficiente. Y esos resultados se van a ver dentro de cinco o diez años. Es parte de la filosofía clave de este Gobierno: apostarle al futuro.

Guatemala está actualizando su Plan Maestro de Turismo Sostenible 2015–2025 para reforzar su compromiso con el ecoturismo y la conservación comunitaria. ¿Cómo se está diferenciando Guatemala en la región con sus ofertas de turismo sostenible y cómo se está integrando a las comunidades locales en estas iniciativas?
El plan es del 2026 al 2036, porque el plan actual vence este año, y tuvimos la suerte de que a nosotros nos tocara trazar las líneas para este nuevo plan de desarrollo. Este plan es único en varios sentidos y, según nos dice ONU Turismo, con quien estamos trabajando, es primera vez que se utiliza el modelo que diseñamos en Guatemala. Es único, algunos países lo quieren replicar. Lo concebimos como un proceso de co-creación con el sector. Nosotros decidimos que, si vamos a hablar del documento que traza los lineamientos de desarrollo turístico para los próximos 10 años, tenía que ser un documento que viniera del sector; que fuera construido por el sector, por las comunidades receptoras de turismo, por la academia, por los técnicos de gobierno para que tuviera validez y para que el sector realmente lo tomara como un documento dinámico que pudiera fijar metas claras.

Durante varios meses, más de 2.000 personas en todo el país se involucraron en 160 talleres participativos, moderados por técnicos nuestros y de ONU Turismo, donde se fueron recogiendo todos los insumos. Fue fascinante, porque íbamos a comunidades indígenas cuyos pobladores nunca habían sido escuchados, y para ellos fue muy valioso poder compartir sus puntos de vista y sentirse escuchados.
Todos los insumos de esa serie de talleres participativos van a estar publicados. Es decir, si bien no todos entraron al plan en sí, todos van a estar publicados para que quien quiera pueda meterse, a ver qué ideas salen.

La idea del plan es que sea un documento muy dinámico, que vaya evolucionando. A diferencia del plan anterior, que solo se evaluó dos veces en 10 años —con metodologías distintas, por lo cual no se pudieron comparar resultados—, este plan será evaluado por lo menos cada dos años, si no más. Y está diseñado para ser flexible, para ir cambiando según cambie la realidad y los cambios en tecnología que se están dando tan rápidamente con inteligencia artificial, big data y requieren que un plan sea dinámico.
El documento se centra en mejorar la gobernanza del sector, en propiciar el desarrollo de turismo liderado por comunidades —porque eso le habla a la autenticidad de nuestro producto—. También fija como tres ejes de desarrollo turístico principales en el país alrededor de carreteras mejoradas: una carretera que va hacia el norte, hacia Petén; otra que va hacia el oriente, hacia el área del Caribe; y otra hacia noroccidente. Y que esas carreteras sean los ejes que van propiciando el desarrollo de nuevos productos turísticos y el interés de nuevas comunidades en participar en el sector.

 

Usted asumió el cargo de Director General a principios de 2024, en un año récord para el turismo, con el objetivo de posicionar a Guatemala entre los tres destinos principales de América Latina. ¿Cuáles son sus prioridades personales actuales y dónde le gustaría ver al sector turístico guatemalteco para 2028?

Estando a la mitad de la gestión, creo que ya el trabajo de instalar una narrativa diferente sobre Guatemala como un destino turístico atractivo —y atractivo para la inversión también— está encaminado. Ahora toca lo que le decía: asegurarnos de que existan las condiciones en el país que atraigan inversión y que fomenten la inversión local.

Guatemala tiene un sector de inversionistas, y queremos fomentar la inversión local, pero creemos también Guatemala es un destino atractivo para inversión extranjera en hotelería, transporte y conectividad aérea. Lo que nos toca hacer ahora es ir afinando ese mensaje para atraer el tipo de inversión que queremos.

Le apostamos a hotelería de alta gama, pero que esté muy conectada con las comunidades. Yo prefiero buscar hoteles de 50 ó 60 habitaciones antes que grandes resorts all inclusive, porque esos hoteles más pequeños, en más puntos del país, se conectan más con las comunidades. La idea es apostar por la autenticidad de Guatemala, porque los productos turísticos están siendo diseñados con el liderazgo de las comunidades. Esa conexión entre el visitante, en su hotel de 5 estrellas, y las comunidades es lo que hace que Guatemala sea lo que es.

 

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