Entrevista al Juan Esteban Sánchez, Director Ejecutivo, Invest Guatemala

Entrevista al Juan Esteban Sánchez, Director Ejecutivo, Invest Guatemala

 

Guatemala is currently the largest economy in Central America, with solid macroeconomic fundamentals and a GDP of $113.2 billion in 2024. Guatemala se posiciona actualmente como la economía más grande de Centroamérica, con fundamentos macroeconómicos sólidos y un PIB de 113,2 mil millones de dólares en 2024. ¿Cómo describiría el clima empresarial actual en Guatemala y las principales tendencias que están moldeando su panorama económico?

Un buen referente para mostrar cuál es el clima y la posición actual de Guatemala frente al inversionista internacional y al empresario a nivel global es, entre otros aspectos, la posibilidad de que Guatemala, en este momento, avance hacia el grado de inversión. Recientes estudios por parte de calificadoras han mostrado que Guatemala ya está, en términos de nivel de riesgo de sus títulos del Tesoro, en mejor posición que países que ya cuentan con grado de inversión. Eso equivale a dos cosas: primero, una volatilidad más baja en sus niveles de riesgo; y segundo, la posibilidad de que los negocios con Guatemala, a pesar de que hay muchos temas por mejorar —y eso es algo sobre lo que hemos insistido, siendo optimistas pero muy honestos frente al inversionista internacional—, puedan ofrecer buena rentabilidad.

Esa rentabilidad y ese bajo riesgo están asociados precisamente a lo que mencionas. Lo más importante es que existe un comportamiento macroeconómico estable durante los últimos años. No hablo solo de los últimos tres o cinco, sino de los últimos diez o incluso veinte años. Sin entrar en detalle específico de cada variable macroeconómica, puedo resaltar que Guatemala ha crecido alrededor del 3,5 % en los últimos diez años. ¿Eso es bueno o malo? Si la inflación estuviera por encima de ese 3,5 %, podríamos decir que el país estaría decreciendo en términos reales. Pero lo que sucede es que, además de tener un crecimiento entre 3,5 % y 4 %, mantenemos inflaciones controladas: el último año fue de 1,7 %.

Si analizas el crecimiento económico en época pre y post COVID, Guatemala fue uno de los países que mejor superó la prueba, con una caída leve del PIB y un incremento importante en el año posterior, a diferencia de otros países que sufrieron caídas profundas y luego recuperaciones que no lograron compensar completamente la pérdida. El tipo de cambio en Guatemala contribuye a esa estabilidad y permite generar proyecciones financieras y económicas para los negocios de manera bastante adecuada. Lo digo como financiero que fui antes de promover inversión en países: tranquilamente se pueden hacer proyecciones de exportación, importación o inversión con un tipo de cambio en el orden de 7,5 a 7,8 quetzales por dólar, y eso se ha mantenido durante los últimos diez años. Entonces, la posición actual de Guatemala es la de un país con bajo riesgo, que representa una oportunidad de alta rentabilidad para los inversionistas, aunque con retos importantes en términos de inversión, especialmente en inversión pública.

 

Guatemala tiene una ubicación estratégica, estabilidad macroeconómica y una muy buena conexión con Estados Unidos. Bajo su punto de visto, ¿qué factores otorgan a Guatemala una ventaja competitiva dentro de la región?

Si hacemos una diferenciación entre las ventajas competitivas y las comparativas —que son las que no nos pueden quitar nadie—, empezaría por la ubicación. El hecho de que seamos el país más al norte de Sur y Centroamérica es muy importante. Esa posición geográfica nos permite ser un actor relevante, tanto en la actualidad como en el mediano plazo, en el contexto del friendshoring y nearshoring. Además, contamos con acceso a dos océanos y con puertos que, si bien tienen retos para mejorar, ofrecen potencial. Lo más importante es que tenemos cables submarinos de muy alta capacidad en cada uno de los océanos, lo que fortalece la conectividad del país.

Ahora bien, al distinguir las ventajas competitivas —y hablaré también de las desventajas, porque representan oportunidades de inversión a futuro—, diría lo siguiente: Primero, la estabilidad macroeconómica. Ya lo mencioné antes, y podríamos profundizar más, pero prefiero enfocarme ahora en otros temas relevantes. El primero sería el bono demográfico, que es realmente fantástico. Y aunque uno debe evitar adjetivos calificativos en las entrevistas, este caso lo merece. El promedio de edad de la población en Guatemala está entre 26 y 27 años, con tasas de natalidad superiores al promedio latinoamericano, lo cual contrasta con la tendencia mundial de natalidad decreciente. Esto implica dos cosas. Primero, ese bono demográfico representa oportunidades para inversionistas en sectores como bienes de consumo, energía y servicios. Y segundo, con una población joven, el país tiene entre 20 y 30 años de potencial para el crecimiento de una clase media emergente que demandará más vivienda, conectividad, servicios públicos, educación, salud, etc.

En segundo lugar, Guatemala cuenta con una matriz energética diversificada, aunque con algunos riesgos importantes. Y lo resalto porque el país necesita inversión en generación, transporte y almacenamiento de energía. Dicho esto, más del 55 % de la generación eléctrica proviene de fuentes renovables. Esto ha hecho que Guatemala se acostumbre a un giro energético sostenible, con incentivos atractivos para la inversión en generación de energías renovables. Por otro lado, diría —aunque puede ser coyuntural— que está empezando a surgir una ola o “boom” en la creación de parques industriales con beneficios tributarios. En algunos países estos se catalogan como zonas económicas especiales o zonas francas. En Guatemala, varios grupos económicos importantes, así como algunos internacionales, han identificado un vacío por cubrir en términos de oferta de metros cuadrados con beneficios para el nearshoring.

Vemos, por ejemplo, grupos como Pantaleón y Magdalena —aunque este último, por ahora, está más orientado al sector inmobiliario y hotelero—, y también grupos como CBC y CMI, que están pensando en la creación y construcción de grandes parques industriales vinculados a nuevas capacidades poblacionales. Se trata, en definitiva, de pequeñas “nuevas ciudades” que generarán un salto importante en materia de competitividad y disponibilidad de espacio industrial en el futuro. Y por último, entre otras ventajas, destacaría que en Guatemala hay reglas claras y seguridad jurídica para la inversión. Se está trabajando en fortalecer la certeza institucional en muchos sectores, y los niveles de seguridad y calidad de vida han mejorado ostensiblemente en los últimos años.

 

El sólido desempeño económico del país fue reafirmado por dos mejoras en su calificación crediticia, alcanzando BB+ con perspectiva estable, mientras que la inversión extranjera directa creció un 5,2 % interanual, reflejando una creciente confianza de los inversionistas, ¿qué factores están impulsando este creciente atractivo para los inversores extranjeros? ¿Y cómo está Invest Guatemala posicionando al país como una puerta estratégica para las empresas que buscan expandirse, especialmente en Latinoamérica?

Desde el año 2021, un grupo importante de empresarios en Guatemala creó la plataforma “Guatemala no se detiene”, o en inglés, Guatemala Moving Forward. Su objetivo es identificar de qué forma, a través del estudio, la preparación y el impulso de las áreas en las que el país ya tiene fortalezas, se puede atraer más inversión extranjera directa para generar más empleo, mayores exportaciones y un aumento del PIB per cápita.

Ese mismo año se contrató a una gran consultora internacional para diseñar un plan de trabajo a diez años, con un enfoque claro: seguir haciendo bien lo que ya se hace bien, mejorarlo y cubrir vacíos en ciertos aspectos. Todo esto con un mensaje clave: necesitamos trabajar institucionalmente —sector público, sector privado, academia y sociedad civil— por lo más importante, que es el país. A partir de ese proceso, y con ejecución desde 2022, se creó la Agencia Invest Guatemala, como una de las seis mesas de trabajo de la plataforma Guatemala Moving Forward. Las otras cinco mesas son: talento humano, agroindustria, turismo, infraestructura y certeza jurídica.

Esto se relaciona con algo que el Banco de Guatemala ha venido subrayando: el PIB crece en la medida en que aumenta la productividad de los factores, se fortalecen las instituciones y se incrementa la inversión pública, privada y extranjera. ¿Qué se ha hecho para lograr ese incremento en la inversión extranjera directa? Primero, se ha trabajado en fortalecer la normativa asociada a la inversión extranjera directa. Se han hecho avances importantes, aunque aún queda mucho por hacer. Entre los principales esfuerzos están los megaproyectos de infraestructura —especialmente carreteras vecinales— y la identificación de sectores con alto impacto económico en regiones del país.

Del estudio realizado por la consultora se identificaron varios sectores prioritarios. Y algo clave: el 75 % de la inversión extranjera directa en Guatemala proviene de reinversión, es decir, de empresas ya instaladas que continúan reinvirtiendo. ¿Eso es bueno o malo? Diría que es bueno, porque muestra confianza en el país, pero también implica que la nueva inversión greenfield, que representa entre el 10 % y 12 % del total, debe potenciarse. Por eso estamos trabajando más intensamente en atraer nuevas inversiones, al tiempo que seguimos atendiendo al inversionista ya establecido. En cuanto a los sectores de mayor prioridad, hemos identificado varios: Sistema moda o industria textil y de confección. Guatemala se está consolidando como un hub estratégico en este sector, con inversión local, española —como la de la empresa Nextil— y un fuerte clúster coreano, además de inversión colombiana.

BPO e ITO. Este sector genera empleo y ha incrementado las exportaciones de servicios. Aunque la tecnología plantea nuevos retos, sigue siendo una fuente importante de trabajo, especialmente para población de nivel medio de especialización. Partes y componentes. Incluye partes para vehículos, motocicletas, electrodomésticos y maquinaria liviana. Si bien Guatemala aún no tiene capacidad de ensamblaje masivo de autos o motos, sí produce electrodomésticos y busca fortalecer la cadena de suministro en este rubro. Plásticos y envases sostenibles. Es un sector con grandes oportunidades, ya que el país tiene una producción destacada de látex y caucho natural. El reto es reconvertir estas materias primas en empaques ecológicos, dispositivos médicos y otros productos sostenibles. Productos farmacéuticos. Aunque Guatemala aún necesita fortalecer sus capacidades tecnológicas para competir en mercados más avanzados —como el de Estados Unidos—, es un sector con alto potencial de desarrollo.

Energía e infraestructura. Son áreas fundamentales para la competitividad general del país, y donde se concentran muchos de los retos y oportunidades actuales. En resumen, Guatemala está consolidando su atractivo para la inversión extranjera a través de estabilidad institucional, coordinación público-privada y un enfoque estratégico en sectores clave con alto potencial de crecimiento y generación de empleo.

 

Se ha celebrado recientemente un encuentro de ENADE. ¿Cuáles ha sido los resultados y las conclusiones que han sacado? ¿Cómo ayudan desde Invest Guatemala a los inversores, especialmente de Estados Unidos, a desenvolverse exitosamente en el país?

Guatemala tiene una ventaja impresionante: cuenta con una agencia pública y una agencia privada. Invest Guatemala es la agencia privada. Se deriva de la plataforma Guatemala No Se Detiene, pero el año pasado fue creada la agencia pública denominada Pro Guatemala. Así que no se trata de hablar en términos de cuál es más importante, sino de entender que somos una de las dos agencias de promoción de inversión del país, y precisamente la plataforma Guatemala no se detiene genera las condiciones para incentivar que el gobierno tenga su agencia pública. En cuanto al ENADE, para entenderlo, es un foro donde se abordan temas fundamentales para el país y, lo más importante, busca crear conciencia en la población. Es un foro hacia adentro, pero de muy alto perfil. El año pasado, por ejemplo, el tema fue la certeza jurídica, y fue muy importante. Lo que buscamos es hacer reflexionar a las personas, empresarios y sector público sobre temas clave. Este año creemos que el tema de la inversión extranjera directa era el tema de los temas. Los resultados se pueden medir en función de los mensajes que mejor fueron recibidos por el público. El lema de este año fue “Guatemala, estamos en todo”, lo que equivale a decir que el país tiene muchas condiciones y elementos que pueden llevarlo a ser un protagonista no solo regional, sino también internacional en materia de inversión extranjera directa. Tal vez los temas más importantes fueron dos: el primero, transmitir al guatemalteco que sí, tenemos retos, pero debemos creer en nosotros mismos. Si seguimos enfocándonos solo en los errores y el pasado, no avanzaremos, y el mundo se mueve muy rápido con esta geopolítica tan cambiante y volátil. El segundo fue mostrar que Guatemala tiene sectores específicos con gran potencial, y que lo que necesita ahora es un trabajo conjunto entre el sector público y el privado; de lo contrario, no se podrá avanzar. También se mostraron los elementos que, por ejemplo, hicieron exitoso a República Dominicana, que hoy es un referente en atracción de inversión extranjera directa en la región.

Somos una Investment Promotion Agency (IPA) en toda regla, y recientemente fuimos aceptados como miembros activos de la Asociación Mundial de Agencias de Promoción de Inversión (WAIPA). Prestamos cuatro servicios principales: el primero es la creación de información estratégica. Estamos trabajando muy fuerte en ello, incluso contratamos a una persona nueva para generar información activa y reactiva. La información proactiva se lanza a través de nuestras plataformas —te invito a echarle un vistazo a la de Invest Guatemala—, mientras que la reactiva responde a solicitudes de inversionistas interesados que, por ejemplo, piden perfiles sectoriales o datos sobre costos laborales. Cuando logramos captar el interés del inversionista, pasamos a la segunda etapa: actividades de promoción. Los invitamos a venir, organizamos agendas, salimos al mundo, hacemos working tables o front tables, y nos apoyamos mucho en las embajadas de Guatemala. Una vez que están listos para invertir, ofrecemos un tercer servicio, el soft landing, que consiste en asegurar un aterrizaje suave para el inversionista, de la mano con el sector público e instituciones locales.

En este punto, se les conecta con grupos económicos, terrenos disponibles, y espacios especializados. Finalmente, el cuarto servicio es el aftercare, que está cobrando cada vez más fuerza. En agencias de promoción avanzadas, este servicio ya representa el 25 % del talento humano. Nosotros todavía no estamos en ese nivel, pero la idea es lograr que el inversionista permanezca, reinvierta, crezca y sea rentable para sí mismo, al tiempo que ayude a atraer nueva inversión.

 

En una entrevista reciente, usted mencionó que “Guatemala necesita mostrarse más”. La visibilidad es, sin duda, esencial en un mercado global donde la competencia por atraer inversiones es cada vez más fuerte. ¿Podría compartir algunos de los proyectos o campañas clave que se están implementando para promover a Guatemala como un destino de inversión dinámico y confiable?

Te contesto en dos partes. Lo primero es que Guatemala no tiene una marca país. Eso no quiere decir que no tenga una marca de turismo: sí la tiene, y está siendo promovida por el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), que está haciendo una labor fundamental. El INGUAT lo está haciendo de manera maravillosa; el turismo está creciendo mucho. Solo a modo de comentario, Guatemala ya se está proyectando a tener una población cercana a los 18 o 19 millones de habitantes, pero como economista y promotor, siempre digo: no contemos solo a los habitantes locales, contemos también la población flotante en materia de turismo. En este momento, los turistas internacionales ya superan los 3 millones, y eso con una infraestructura que todavía tiene mucho por desarrollarse. Tres millones y creciendo, y creo que vamos hacia niveles muy avanzados; hay grandes oportunidades para inversión en hotelería, como las que vemos en España o Miami, por ejemplo.

Partamos, entonces, del hecho de que Guatemala no tiene una marca país consolidada, y eso plantea retos importantes en términos de visibilidad. Cuando hablamos de promoción de inversión, este desafío es aún mayor, porque, por ejemplo, sale un artículo en Miami Herald y, a las dos semanas, ya se ha olvidado. No significa que no tenga impacto, pero hay muchas agencias en el mundo vendiendo y promocionando sus países. Lo que estamos haciendo nosotros se basa en dos estrategias: la primera es generar visibilidad interna, y la segunda, visibilidad externa. Dentro de los propios países muchas veces no se comprende la importancia de la inversión extranjera directa ni las ventajas de contar con agencias de promoción públicas y privadas. Tenemos una tarea muy importante: ir a las regiones del interior del país, hablar con las municipalidades y gobernaciones departamentales, y decirles “necesitamos trabajar juntos”. Vamos a ir al interior a involucrar a las autoridades locales en la promoción de la inversión extranjera directa, por los beneficios económicos que esta genera. Y, lo más importante, porque la inversión extranjera varía según la región. No puedo promover inversión agrícola o vegetal en la costa, ni energía solar en zonas montañosas. Entonces, vamos a realizar un trabajo de identificación regional y orientar la promoción según las características de cada área.

La otra parte de la estrategia es la promoción externa, es decir, salir del país, tanto de forma virtual como presencial. Estamos trabajando mucho en comunicación y estrategia digital. Tenemos una estratega digital contratada, y en este momento el crecimiento de los leads de inversión se debe, en buena parte, a esta estrategia digital, que se enfoca en ofrecer información clara, confiable y dirigida a países específicos. Estamos siendo muy enfocados. No estamos disparando a todo lado, sino apuntando a países concretos. Tenemos identificados los sectores prioritarios y, con base en ellos, definimos los países de origen de inversión.

En primer lugar, Estados Unidos, porque son quienes conocen mejor las cadenas de suministro necesarias para las empresas que abastecen sus mercados. También estamos enfocándonos en Colombia, que actualmente atraviesa una coyuntura particular: muchos empresarios colombianos están viendo en Guatemala una oportunidad, tanto por ventajas arancelarias como por un menor riesgo país. Esto les permite instalar capacidades que compensen riesgos locales sin salir de su país. Otro foco importante es la región centroamericana y del Caribe. Empresas de El Salvador, Honduras y República Dominicana están invirtiendo hacia afuera, y Guatemala también está haciéndolo, pero, al mismo tiempo, está recibiendo inversión de empresas centroamericanas. Si ampliamos un poco más la mirada, también estamos trabajando con México, por supuesto, y fuera del continente estamos encontrando oportunidades muy puntuales en nichos específicos con España, Corea, Japón, y en menor medida, Alemania. Además, hay que destacar a Taiwán, porque tenemos relaciones diplomáticas con ese país y existen oportunidades muy interesantes de cooperación e inversión. Digamos, en términos de los TLC, de los Tratados de Libre Comercio, así como todas las empresas y todas las agencias de promoción destacan su ubicación estratégica perfecta, todas promueven también sus tratados de libre comercio. Pero nosotros, al pertenecer al CAFTA-DR, sí tenemos una ventaja. Incluso los acuerdos comerciales dentro de la región y del Caribe hacen que, para una empresa colombiana, sea más fácil venir a producir a Guatemala y desde aquí exportar a República Dominicana, porque le resulta más barato en términos arancelarios. Y eso, en teoría, no debería ser lógico, sobre todo considerando que las distancias son muy similares. Entonces, sí tenemos que aprovechar esa ventaja. Nosotros lo analizamos mucho desde el punto de vista financiero, evaluando el impacto del tratado de libre comercio, la ubicación y las variables macroeconómicas. Es decir, desde una perspectiva de finanzas y de lo que el inversionista quiere escuchar: cómo se incrementa el retorno y cómo se reducen los costos. Y ahí es donde aplicamos estrategias específicas.

 

¿Qué sectores considera más prometedores para la inversión extranjera directa en los próximos años? ¿Cómo trabaja Invest Guatemala para atraer inversiones más allá de las industrias tradicionales?

Hay varios sectores, y traigo a colación algo que entendí del Departamento de Comercio de Estados Unidos: existe un porcentaje significativo de empresas estadounidenses que necesitan —más que quieren— actualizar su cadena de suministro para optimizar sus procesos internos. Ahí hay dos mensajes que nosotros estamos leyendo con mucha atención. El primero es que no podemos competir contra las ventajas que actualmente ofrece Estados Unidos para las empresas que se instalan allí, ya que muchas necesitan estar físicamente en el país para acceder de forma más directa a su propio mercado. Sin embargo, en el eslabón de la cadena de suministro sí existen excelentes oportunidades. Por eso estamos poniendo tanto énfasis en dos áreas: el sector de autopartes y el sistema moda. La clave está en cómo podemos abastecer a las industrias estadounidenses con un valor agregado concreto —que no es fácil de lograr— y contribuir de forma eficiente a su cadena de producción.

Un ejemplo es la industria automotriz. Somos conscientes de que en Guatemala no vamos a ensamblar vehículos —esa tarea la tienen muy bien cubierta México y Estados Unidos—, pero sí podemos agregar valor. Si logramos que algunas empresas guatemaltecas del sector textil, tan potente aquí, diversifiquen parte de sus líneas de producción y empiecen a fabricar, por ejemplo, asientos para autobuses, ahí hay una gran oportunidad. Otro campo con mucho potencial es el de los empaques, especialmente aquellos con certificaciones medioambientales positivas. La industria alimentaria estadounidense consume una enorme cantidad de empaques, y hemos visto casos concretos de empresas de la India que han llegado a Guatemala para instalar proyectos de empaques sostenibles, sobre todo para el sector de la chocolatería. Creemos que ese tipo de iniciativas abren muy buenas perspectivas de crecimiento.

 

En cuanto a la digitalización, ¿cómo describiría la situación actual de Guatemala y de qué manera trabajan desde Invest Guatemala para mejorar su implantación?

En ese aspecto, la viceministra Valeria Prado está haciendo un trabajo fantástico. De hecho, ella actúa casi como una líder dentro de la agencia de promoción de inversión pública. Ya existe una ley de digitalización; el desafío está en la parte resolutiva, en la aplicación práctica. Actualmente, Guatemala está reduciendo un número importante de trámites, tanto para la población civil como para los inversionistas locales e internacionales. Sin embargo, considero que aún queda mucho por aprender, creer y crear en materia de digitalización. Es necesario avanzar en la reducción de trámites, mejorar la conectividad y, sobre todo, generar las condiciones adecuadas para que los startups de vocación tecnológica puedan desarrollarse.

No es nuestro foco principal —no somos una agencia cuyo 80/20 esté orientado a promover startups tecnológicos—, pero sí estamos explorando acuerdos con empresas de tecnología de Miami que quieran venir a instalar sus plataformas en Guatemala. Esto podría incentivar la creación de emprendimientos por parte de jóvenes guatemaltecos, y creemos que en uno o dos años podríamos ver resultados concretos de esas iniciativas.

 

Mirando hacia el futuro, ¿cómo visualiza a Guatemala consolidándose como una fuerza líder en el panorama de inversión regional y global? ¿Qué papel jugarán ustedes en ese proceso?

Diría que hay dos objetivos principales a largo plazo: una mayor visibilidad del país y una mayor visibilidad de la agencia. A medio plazo, Guatemala será reconocida internacionalmente como un país seguro para invertir. Paralelamente, visualizo una agencia muy especializada, con un equipo pequeño, pero altamente capacitado para gestionar casos de atracción de inversión de forma eficiente y personalizada. También veo a Guatemala No Se Detiene consolidándose como la plataforma que logró ese cambio clave en el desarrollo y crecimiento del país.

En términos de atracción de inversión, Guatemala ya es la economía más grande de Centroamérica, y visualizo que continuará fortaleciendo esa posición, manteniéndose como la economía más importante de la región y proyectando esa imagen al mundo. Porque, aunque no todos lo saben, Guatemala tiene un enorme potencial económico que merece ser comunicado. Además, veo al país consolidándose como una potencia turística y jurídica, capaz de atraer talento humano especializado y empresas internacionales.

Moreover, I see the country establishing itself as a strong hub for tourism and legal services, capable of attracting specialized talent and international companies. Ultimately, what is known is what is valued and Guatemala must continue to tell its story. I generally avoid comparisons, but I believe Guatemala has everything it needs to become the most important nearshoring platform in the region and one of the most relevant in Latin America in the years ahead.

Lo más importante, y algo que Guatemala destaca a nivel internacional, es la calidad de su gente. Y no lo digo solo por el bono demográfico: el empresario guatemalteco es idóneo, conoce el negocio, entiende las complejidades y es confiable. El guatemalteco es leal, comprometido y busca siempre el crecimiento mutuo. Hacer negocios en Guatemala implica asociarse con un partner local que realmente se interesa por proteger y desarrollar el negocio de todos.

También es importante recordar que Guatemala se proyecta como una de las economías más relevantes de la región y como un destino atractivo para la inversión. Pero no podemos hacerlo solos. El crecimiento tiene que ir acompañado de colaboración, especialmente con aliados estratégicos. En ese sentido, la región de Florida, y particularmente Miami, juega un papel clave. Dicho sea de paso, mi hijo vive en Florida, y lo comento porque, hoy por hoy, el hotspot de Estados Unidos es precisamente ese estado. Con todo lo que está ocurriendo, Florida se ha convertido en un punto de instalación para family offices y fondos de inversión muy importantes, y creo que la conexión entre Guatemala y Estados Unidos debe fortalecerse, entre otras vías, a través de Florida y Miami.

 

 

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